Escapa de la rutina

¿Sueñas con escapar de la rutina diaria?
Solía ser de esas personas que todo el tiempo soñaban con escapar de la rutina. No soportaba lo aburrido de hacer todos los días lo mismo, en el mismo lugar y rodeada de la misma gente.
Mira que lo intenté. Por eso me convertí en emprendedora digital y pasé los últimos cinco años cambiando de países, amigos, culturas e idiomas con la frecuencia con que uno cambia de calzones.
Un día mi papá me preguntó lo que había aprendido en todo ese tiempo.
Y yo le contesté:
No importa a donde vayas, te vas a encontrar con que necesitas comer, dormir, trabajar y hacer del baño. Todos tus días terminan siendo parecidos. No lo puedes escapar. Crees que cualquier otro lugar va a ser un paraíso, mucho mejor al lugar en el que estás, solo para llegar y darte cuenta de que no es cierto.
Claro, tendrá paisajes más bonitos o gente con diferente tono de piel, pero en el fondo es igual. Tu, yo y todos tenemos los mismos problemas: amor, dinero, salud y felicidad.
La rutina es inevitable y escaparla imposible. La cuestión no es evadirla, sino crear una repetición que no quieras desertar.
No puedo negar la emoción de planear un viaje ni el nerviosismo de aterrizar en tierras lejanas. Aunque me encanta, me he dado cuenta de que no es sostenible.
Después de un tiempo, las islas exóticas aburren y las indulgencias culinarias empiezan a causar indigestión. La ociosidad se hace un pesado lastre. Un día te encuentras en la cima de la torre Eiffel, diciendo ajá, la vista está bonita, pero ahora qué.
Las vacaciones ponen la interminable monotonía en pausa. Cuando se acaban te quedas de nuevo con la triste realidad. Claro, puedes vivir del recuerdo por unos meses, pero ese también se va.
Escapar no es la solución. Hay que quedarse, construir una realidad que te haga palpitar. Limpiar el alma como se limpia una casa. Acomodar los armarios, lavar los platos, sacar la basura, barrer y trapear.  Hay que disfrutar de ahora del presente y de lo que tenemos porque se va pasando el tiempo y posponemos la felicidad por estar preocupados por el futuro.  Sentarse a platicar contigo, , perdonar lo que haya que perdonar. Soltar y dejar ir.
Entonces sí, libre y plena puedes desertar. No porque intentas evadir tu desafortunada realidad, sino porque estás lista para la evolución de algo más.
El hábito inevitablemente llegará, pero esta vez te hará feliz.

Ahora lo único que me queda es preguntar ¿Cuál es la rutina que quieres crear? Comparte en los comentarios.

Escapar de la rutina no es la solución

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